¿Qué diferencia hay entre un laboratorio creativo y una videoclase?
La videoclase explica un criterio: proporción de personaje, ritmo de un storyboard, contraste en una interfaz. El laboratorio es donde ese criterio se rompe y se vuelve a armar sobre tu propio proyecto. Puedes ver la clase en veinte minutos y tardar dos tardes en el ejercicio. Eso es normal.
¿Necesito saber dibujar para entrar a los módulos de narrativa digital?
No hace falta dibujo académico. Trabajamos con bocetos sueltos, siluetas y viñetas de dos o tres líneas. Lo que sí pedimos es constancia: revisar el material, entregar el ejercicio aunque esté a medias y anotar qué no funcionó. La mayoría de los avances vienen de esa segunda vuelta.
¿Los prototipos interactivos se hacen con alguna herramienta concreta?
Depende del módulo. En los ejercicios de interfaz partimos de pantallas estáticas y añadimos estados, respuesta al toque y transiciones. No imponemos una herramienta única; lo que revisamos es si la señal visual se entiende sin texto de ayuda. Si necesitas cambiar de programa a mitad del curso, se puede.
¿Cómo se organiza el trabajo dentro de la comunidad educativa?
Cada módulo abre con una propuesta y cierra con una revisión. Entre medias hay foro por ejercicio, comentarios sobre entregas ajenas y sesiones puntuales donde se comparan dos soluciones al mismo problema. No hay ranking ni notas públicas: lo que se comparte es el proceso, no la posición.
¿Qué pasa con los proyectos que empiezo y no termino?
Se quedan en la galería de conceptos como material abierto. Muchas veces la parte útil de un proyecto es justo la que quedó sin cerrar: un escenario a medio construir, una interfaz con un estado que no llegamos a probar. Puedes retomarlo en otro módulo o dejarlo como referencia para quien venga después.