Identidad de Playstargames

Una academia creativa online donde se aprende diseño interactivo, narrativa digital y construcción de experiencias visuales. Sin atajos: se estudia dibujando, prototipando y corrigiendo.

Para quién trabajamos

Playstargames está pensada para personas que quieren aprender haciendo: estudiantes que empiezan en el diseño, ilustradores que quieren moverse hacia la narrativa visual, y perfiles que ya trabajan con producto y necesitan entender cómo se comporta una interfaz cuando alguien la toca.

No pedimos un portafolio previo. Pedimos curiosidad, constancia y ganas de revisar el propio trabajo más de una vez.

Cómo entendemos la enseñanza

Cada módulo gira alrededor de un proyecto real: un personaje que debe leerse en tamaños pequeños, un storyboard de dos segundos, una pantalla que se explique sin instrucciones. La teoría entra cuando el ejercicio la pide, no antes.

El estudio digital, el laboratorio interactivo y la galería de conceptos son espacios de trabajo, no escaparates. Ahí se ven los bocetos a medio hacer, las versiones descartadas y las decisiones que cambiaron el resultado.

Tono de comunicación

Hablamos claro y sin adornos. Explicamos lo que se hace, con qué herramientas y por qué. Cuando algo no funciona, lo decimos y proponemos otra vía. La comunidad educativa se sostiene sobre esa honestidad: comentarios concretos, revisiones entre pares y correcciones que se pueden aplicar.

De un cuaderno de bocetos a una academia con método propio

Playstargames empezó como un grupo pequeño que dibujaba personajes y escenarios para proyectos ajenos. Con el tiempo nos dimos cuenta de que faltaba un lugar donde aprender diseño interactivo sin separar la parte visual de la parte narrativa. Esa carencia marcó las decisiones que vinieron después.

Cada etapa cambió algo del método: la duración de los ejercicios, la forma de dar feedback o el peso de la narrativa frente a la técnica. Ninguna decisión fue definitiva, y probablemente sigan ajustándose.

Por qué existe Playstargames

Nació de una idea sencilla: se aprende diseño interactivo haciendo, no memorizando. Cada módulo parte de un problema real de personaje, escenario o interfaz, y se resuelve con bocetos, prototipos y revisiones.

  1. Pensar antes de dibujar

    Antes de abrir el programa, definimos qué debe comunicar la escena y qué puede quedarse fuera. El storyboard y el guion visual ordenan el trabajo.

  2. Probar en pequeño

    Un personaje se prueba en un icono, una interfaz en una pantalla táctil real. Si no funciona ahí, no funciona en grande.

  3. Iterar sin miedo

    Las videoclases y los laboratorios están pensados para volver sobre lo hecho. Cambiar una silueta o una transición forma parte del método, no es un error.

  4. Compartir el proceso

    La galería de conceptos y la comunidad educativa sirven para ver cómo otros resolvieron lo mismo. Aprender mirando también cuenta.

El efecto buscado es concreto: que quien termine un módulo pueda defender sus decisiones visuales con criterio y llevar un proyecto propio hasta un prototipo que se sostenga.

Usamos cookies para recordar tus preferencias de navegación y mejorar la experiencia en el sitio. Puedes aceptar todas, rechazarlas o gestionar su uso.